
La lluvia que parecía cernerse sobre nosotros, según múltiples predicciones meteorológicas, finalmente no hizo su aparición. En su lugar tuvimos todo el agua que quisimos en el embalse de Picadas, donde nos mojamos los unos a los otros mientras hacíamos piragüismo. Esta siempre es la actividad estrella de nuestras jornadas familiares de el Burguillo, donde ponemos a prueba nuestra habilidad para remar y mantener el equilibrio. ¡Todo resulta más fácil si lo hacemos en equipo y de la mano de nuestros técnicos y voluntarios especializados!
Además, como no hay quién nos pare, esa misma tarde de sábado montamos un montón de actividades deportivas en nuestro hotel rural. Tiro con arco, baloncesto, boccia, bolos, fútbol y no podían faltar nuestras diferentes handbikes para que todo el mundo tuviera la oportunidad de disfrutar del ciclismo. ¡Toda la tarde haciendo deporte en familia! Porque esta actividad está pensada tanto para las personas con discapacidad como para sus familiares. No hay como compartir experiencias y vivencias para conformar un grupo unido. Por si fuera poco, terminamos la noche del sábado bailando zumba, meando las caderas, levantando brazos y soltando toda la energía que aún nos quedaba para dormir plácidamente.
El domingo no se quedó atrás, nos fuimos de ruta para disfrutar de la naturaleza y cogimos algunas piedras que después personalizamos pintándolas en nuestros talleres de manualidades. Pinta-caras, chapas con las bonitas flores que recogimos en el campo, dibujos… ¡No faltó de nada! Y es que nos teníamos que ganar esa magnífica barbacoa que se estaba fraguando mientras disfrutábamos entre todos.
Gracias a Fundación Adecco por todo vuestro apoyo para hacer posible este este fin de semana mágico.

- Con el apoyo de






