La vela no es solo un conjunto de técnicas y conocimientos, sino también una escuela de vida cuyo objetivo es conseguir que los participantes sean autónomos, que experimenten la sensación de libertad y se mantengan en forma pasándoselo bien en un entorno y compañía envidiable.

La Fundación También puso en marcha, en el embalse de El Atazar, la primera Escuela de Vela Adaptada en la Comunidad de Madrid para dar la oportunidad de aprender a navegar a personas con discapacidad fí­sica, psí­quica y/o sensorial. Impulsa además la creación de otras escuelas adaptadas en enclaves de la costa española como la de Murcia. Cuenta con una de las mayores y más completas flotas de veleros adaptados: Hansa 303, 2.4 mR o Raqueros.

La Escuela permanente de Vela Adaptada está situada en las instalaciones de la Marina de Cervera, en el Embalse del Atazar, (Sierra Norte de Madrid). La Fundación traslada su escuela, durante la temporada de invierno, al Club Náutico Mar Menor, en Los Alcázares (Murcia).

El programa de vela adaptada consta de cursos de iniciación, perfeccionamiento e introducción a la competición. ¿El objetivo de estos cursos? Conseguir que los participantes sean autónomos y sean capaces de navegar solos. En definitiva, en nuestros cursos de vela adaptada disfrutamos muchísimo del mar y del buen ambiente que siempre hay en este deporte. Unas jornadas totalmente inclusivas que se pueden practicar junto a familiares y amigos.

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La competición forma parte además de la esencia de la Fundación También, que en 2005 hizo posible, gracias a sus embarcaciones paralímpicas, la celebración del primer campeonato de España clase 2.4mR.

2012 es un año especial porque se consiguen dos hitos históricos: se clasifica a España por primera vez para unos Juegos Paralímpicos y obtiene en Londres el primer Diploma Paralímpico gracias a dos de los integrantes procedentes de la cantera del equipo de regatas de la Fundación También.

Y en 2018 la mayor hazaña hasta el momento con la medalla de plata en la clase RS Venture para Quique Vives y Gabriel Barroso, del Equipo de Regatas de la Fundación, en el Campeonato del mundo de Vela Paralímpica disputado en Sheboygan (Estados Unidos).

¿Los beneficios de este deporte? La sensación de libertad que se experimenta, el aumento de la autonomía que proporciona y, sin duda, es una manera muy lúdica de mantenernos en forma. ¿Lo demás? Disfrutar del momento y la compañía. ¡Nos encanta el mar!

Si quieres saber más, puedes escribirnos a coordinacion@tambien.org