
Fue subirnos en el autobús que nos llevaría a Almagro y ya había empezado la diversión. Todos sabíamos que el fin de semana que nos esperaba era especial. Salir de casa y pasar dos días con otras personas siempre es emocionante y a la vez, un reto, ya que salir de la zona de confort y seguridad siempre da un poquito de respeto. Pero todo fue genial. La conexión y el entendimiento de todo el grupo fue instantánea.
Hicimos turismo por la plaza, el precioso casco histórico, la Iglesia de San Agustín, el Palacio de los Fúcares y como no podía ser de otra manera, visitamos el Corral de Comedias, único corral de comedias del siglo XVII que se conserva en toda Europa, donde disfrutamos de la obra «Dios te salve Cómico».
Todo muy bonito, pero lo que de verdad disfrutamos, fue de la sensación de libertad, autonomía e independencia que se siente cuando participas en actividades donde no están papá y mamá, donde compartes momentos y experiencias con otras personas de edades parecidas y tienes que echar mano de habilidades sociales para entenderte y comunicarte. Patricia, en silla de ruedas, y con una vitalidad increíble, era la primera vez que se unía a Fundación También y de las pocas que salía fuera de casa y nos aseguró que repetiría encantada.
Días de relajación, en un entorno inclusivo, accesible y respetuoso donde todos nos hemos sentido valorados y comprendidos y donde han salido nuevas amistades que siempre nos mejoran la autoestima y la motivación.
Carla, Juan y Paula, técnicos de Fundación También, organizan y realizan estas actividades adaptadas, en espacios adecuados para fomentar la participación activa de todos, teniendo en cuenta las capacidades y necesidades de cada uno.

Un finde intenso que les ha dejado encantados y también agotados porque no paramos de hacer cosas. Únicamente hay que recargar las pilas para la próxima salida porque más de uno, y de dos, repetimos, seguro.
¡TÚ TAMBIÉN PUEDES!
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