
Ponerse en la piel de los demás nos ayuda a ser más empáticos, reducir prejuicios, mejorar nuestras relaciones y ser más comprensivos y pacientes. Además, ayuda a construir un entorno más inclusivo y solidario, donde las personas se sienten valoradas y comprendidas. Este tipo de actitud favorece la comunicación, fomenta la cooperación y enriquece nuestro propio crecimiento personal, ya que aprendemos a ver el mundo desde múltiples perspectivas.
Ponerse en la piel de los otros es parte de los ejercicios que hemos realizado dentro del Proyecto Europeo «Step into a disability» con chavales de Polonia, España y Grecia en el que hemos participado Fundación También como parte de del programa europeo «Erasmus Plus»
Fundación También participamos en este proyecto junto a Madrid Outdoor Education, una asociación sin ánimo de lucro, nacida de la pasión por hacer accesibles los aprendizajes que la aventura y la naturaleza despiertan en las personas. Ya en Grecia nos unimos a la fundación polaca Windmilltree, para la que la inclusión es una especie de «música de fondo» de todas sus actividades y a la griega, Be visible, be you, cuyo objetivo es educar a la sociedad para incluir a personas de diferentes orígenes en la vida diaria, crear conciencia, romper los estereotipos sobre la diversidad y ampliar los límites humanos. A las 4 entidades nos une un objetivo común, la inclusión.

En total, 18 chicos y chicas, con y sin discapacidad, y tres nacionalidades distintas, que pudieron experimentar de primera mano lo que significa ponerse en la piel de personas con discapacidad, o una discapacidad diferente a la suya. Nos servimos de dinámicas de cohesión de grupo para mezclar a todos los chavales, romper el hielo y que se conocieran.
A partir del segundo día, se hicieron grupos que fueron experimentando de primera mano, las diferentes discapacidades, físicas y sensoriales.
La discapacidad visual, desplazándose con bastones, las barreras físicas que se presentan al desplazarse en silla de ruedas, e incluso practicaron voleibol sentados. Tampoco resultó fácil comunicarse con la dificultad que tiene una persona con discapacidad auditiva.
Hacer reflexiones sobre las sensaciones y emociones por las que pasan todos los días personas con distintas discapacidades en su vida cotidiana, nos acerca más a estas personas, somos capaces de entender y de empatizar. Y de eso se trata, de comprender distintas realidades para hacer de este mundo un lugar mejor.

La visita a Nauplia, en la costa griega o las noches interculturales vividas entre todos, para aprender los unos de los otros, de las diferentes culturas, bailes típicos, los juegos o los dulces resultaron muy divertidas y enriquecedoras.
Según nos cuenta Bruno y en lo que coincide con casi todos sus compañeros:
«Ha sido una experiencia única e inolvidable. Me ha encantado y repetiría todas las veces que fuese necesario»
Y para diseminar el proyecto, el próximo 29 de noviembre, Fundación También junto con Madrid Outdoor Education realizaremos una jornada de escalada inclusiva en Madrid.







