
Esta semana se ha celebrado el #DíaMundialdeConcienciacióndelAutismo para visibilizar y concienciar sobre este trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social de las personas que lo padecen.
Para celebrarlo y dentro de nuestros programas de #ocioinclusivo, asistimos con un grupo niños y niñas con autismo, al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza para poder vivir en primera persona el arte y experimentar en diversos talleres para estimular así su creatividad.
Muchos niños con #autismo tienen un gran interés por los detalles visuales y los museos de arte pueden ser un festín para sus sentidos. Las formas, colores y texturas de las obras pueden captar su atención y estimular su creatividad, además, explorar las salas y descubrir nuevas obras puede ser una experiencia emocionante y enriquecedora para ellos.
Estas actividades organizadas por nuestros técnicos siempre están adaptadas a las necesidades de estos niños, en las que se procuran espacios tranquilos y las sesiones se realizan en un ambiente relajante y libre de sobrecarga sensorial. Con una planificación cuidadosa y adaptaciones adecuadas, las visitas a museos de arte pueden ser una experiencia positiva y enriquecedora para todos.
Hicimos juegos como el de crear un puzzle de figuras geométricas, jugamos a los sacos misteriosos intentado adivinar que había dentro que se pareciera a lo que había en el cuadro, como el significado de los animales y finalmente realizaron su propia pintura gracias a los poderes que les había dado beber agua de la fuente mágica de un cuadro.
Disfrutaron también junto a sus compañeros, un niño con síndrome de Down y otro con ataxia que no se lo quisieron perder.
Una experiencia de lo más positiva y que repetiremos, ¡seguro!





