
La Ciudad Deportiva de la Aldehuela, en Salamanca y el Parque Juan Carlos I en Madrid han sido los lugares elegidos por nuestro técnicos de Fundación También para disfrutar dos estupendos fines de semana estupendos al aire libre, lleno de actividades adaptadas e inclusivas. El fin de semana del 20 al 22 de junio, nos fuimos a Salamanca donde nos acompañaron voluntarios de la empresa ENUSA y chavales con discapacidad de la Fundación AVIVA, allí pudieron compartir momentos lúdicos y vivencias en igualdad de oportunidades.
Ponerse en la piel de personas con discapacidad y practicar tiro con arco, baloncesto en silla de ruedas, boccia, bolos, fútbol para personas con discapacidad visual, mini golf y hockey o rodar en bicicletas adaptadas (handbikes y triciclos terapéuticos), permite a las personas que no la tienen, vivir en primera persona todas las posibilidades que tienen aquellos que tienen alguna limitación física, psíquica o sensorial. Porque podrá haber alguna limitación pero no existen límites o barreras que impidan que la inclusión social a través de estas actividades sea posible y real.
En Madrid, el día 29, el Parque Juan Carlos I fue el escenario elegido para hacer esta actividad con 15 participantes de la Fundación Betesda y 10 participantes de la Fundación Cirvite a los que se unieron 15 voluntarios de la empresa ENUSA, con los que realizamos piragüismo, ciclismo, boccia y bolos. No pudo faltar un brunch de unos bocadillos a media mañana para refrescarnos y cargar pilas.
Bruno, beneficiario de nuestra fundación ofreció una charla a todos los presentes en la actividad de Salamanca, donde compartió su experiencia vital como persona con discapacidad y cómo todas las actividades que organizamos le han ayudado física y emocionalmente. María Díaz, beneficiaria e integrante del Equipo de ParaSurf Femenino de la mano de Fundación También-Almar Consulting por su parte, estuvo participando en la actividad de Madrid y aprovechó para compartir vivencia con los que allí estaban.
Ver el mundo con la perspectiva de las personas con discapacidad logra aumentar la empatía de cada uno de nosotros y la normalización del resto de la sociedad, permite ver a la persona más allá de su discapacidad y reconocer su potencial. Ponerse en la piel del otro es fundamental para construir una sociedad más inclusiva, que valora la diversidad y rompe las barreras.











