Álvaro y Nuria, técnicos de Fundación También y Fran, voluntario, estuvieron en Roma junto a compañeros de Italia, Turquía y Portugal, donde tuvieron la oportunidad de explorar a fondo este innovador enfoque, el Método BAPNE, que es una forma dinámica y divertida de estimular nuestro cerebro y nuestras capacidades, utilizando el ritmo y el movimiento de nuestro propio cuerpo como puente hacia un desarrollo más completo.
Esta actividad es una de las cuatro que conforman el programa «Partenariado a Pequeña Escala» (dentro del programa «Barrier Life») de Erasmus+, realizadas por Fundación También en el marco de nuestras Colaboraciones Internacionales, gracias a las cuales podemos trabajar junto a otras entidades europeas con las que podemos cruzar conocimientos y experiencias que nos aportan mucho. Todo lo vivido y aprendido, se traslada a las personas con discapacidad con las que trabajamos para fomentar su bienestar y su inclusión social.
Fueron dos días de formación intensiva sobre herramientas didácticas basadas en la percusión corporal, diseñadas principalmente para la estimulación cognitiva, emocional y social. La formación fue una combinación perfecta de teoría y práctica, donde se resaltó la importancia fundamental del ritmo, el movimiento y la coordinación para el desarrollo integral de cualquier persona, tenga o no una discapacidad.

Día 1: Fundamentos Científicos y Conexión Cerebral. El primer día nos sumergimos en cómo el método BAPNE se apoya en una base científica sólida, ciencia que nos conecta con el ritmo. Aprendimos a sentir cómo la percusión corporal despierta ambos lados de nuestro cerebro con ejercicios que nos desafiaban a coordinarnos de formas increíbles y lo comprobamos haciendo ritmos mientras decíamos frases en diferentes idiomas.
Día 2: Desafío, Coordinación Grupal y Creatividad. Nos enseñaron nuevas secuencias de percusión corporal más exigentes con desplazamientos, cambios de ritmo y juegos de voz. El ritmo se convirtió en una herramienta más elaborada, con ejercicios que te obligaban a parar, cambiar de patrón o hacer pausas inesperadas. La coordinación en grupo siguió siendo clave, y lo más divertido fue que al final, ¡nosotros mismos hicimos de profes y creamos nuestras propias dinámicas!
Uno de los momentos más emotivos fue cuando un chico con TEA nos demostró cómo tocar la batería y cantar a la vez resultaba totalmente beneficioso para él.

Ha sido una actividad totalmente enriquecedora, conocer nuevos métodos, de mano de buenos profesionales, siempre nos encanta. A partir de esta experiencia podremos desarrollar más adelante, actividades enfocadas en la salud, dentro de nuestra Fundación, abarcando la estimulación cognitiva, socioemocional y psicomotriz, basadas en la neuromotricidad.

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