
Fundación También organizamos entre el 12 y el 15 de junio, una salida de ocio adaptado e inclusivo a Alicante en la que 10 jóvenes, 9 con diferentes discapacidades, pudieron disfrutar del mar, del sol y de una estupenda compañía.
El acceso a actividades de ocio adaptado e inclusivo no solo es un derecho, sino también una poderosa herramienta para el crecimiento personal, social y emocional de las personas con discapacidad. Estas salidas fuera de su entorno familiar y de su rutina diaria, les permite desarrollar habilidades, que de otro modo podrían verse muy limitadas.

Al participar en estas actividades, los jóvenes con discapacidad tienen la oportunidad de interactuar con otras personas diferentes de su círculo cercano, con y sin discapacidad, fomentando la creación de nuevas amistades y fortaleciendo su sentido de pertenencia, a la vez que combaten emociones de aislamiento y soledad. La interacción social en un entorno lúdico y de apoyo contribuye a mejorar su autoestima, confianza y habilidades comunicativas.
En Fundación También trabajamos para ofrecerles espacios y actividades accesibles y adaptadas, diseñadas específicamente para sus necesidades, rompiendo barreras y fomentando la plena participación.
Y eso hicimos. El jueves 12, viajamos en tren con las ganas y la ilusión que teníamos todos puestas en este viaje y llegamos tan agotados de vivir tantas emociones que lo primero que hicimos fue descansar y reponer las pilas para afrontar los 3 días llenos de actividades que teníamos por delante.
A la mañana siguiente nos subimos a bordo de un barco rumbo a la isla de Tabarca. Pasear por el bonito pueblo de pescadores, bañarnos en aguas cristalinas, ver peces con nuestras gafas de buceo y después comernos un delicioso arroz típico de Alicante, fue toda una experiencia, pero lo que no podremos olvidar, fueron la pareja de delfines grises que acompañaron a nuestro barco en el viaje de vuelta.
El sábado 14 nos fuimos hasta Campello en metro, donde los chavales disfrutaron en el agua subidos en un Big Sup (una tabla gigante de pádel surf) con ayuda de los monitores, que se quedaron encantados con este grupete tan divertido.
Para terminar el día subimos a la azotea de nuestro apartamento donde pudimos disfrutar, desde lo más alto, de un desfile callejero de trajes típicos alicantinos y del agua refrescante de la pequeña piscina que había, solo para nuestro disfrute.
El domingo de vuelta en el tren, pese al cansancio, ninguno paró de hablar de todas las anécdotas y experiencias vividas, por lo que el viaje se nos hizo cortísimo.
Alexander, Julia Shu, Triana, Almudena, Mariam, Ángel, Cloe, Clara, Laura y Kenjy siempre tendrán en su recuerdo uno de los mejores viajes de sus vidas.










