

Pasamos un fin de semana que todos los participantes no van a olvidar fácilmente, donde la diversidad fue la protagonista y donde hubo deporte, juegos que sacaron el lado más divertido de todos y, por supuesto, momentos de relax para charlar, compartir experiencias y recargar pilas. Una experiencia redonda que demostró que no hay límites cuando se comparte una misma ilusión.
El primer día, nos dirigimos en el tren ligero que va por la superficie paralelo a la playa de El Campello, hacia la escuela de surf. Practicamos surf adaptado, pádel surf, gigante y kayak. Cuando nos vamos al mar no podemos evitar subirnos a una tabla para desafiar a las olas y darnos algún revolcón en el agua, que siempre es muy divertido, y sobre todo, muy refrescante.
Pasada la tarde, antes de retirarnos a nuestras habitaciones para descansar, después de una jornada muy intensa, nos permitimos una buena cena en una pizzeria del paseo marítimo de Campello, que se convirtió en el punto de encuentro para todos los participantes. Alrededor de una mesa compartida, el grupo aprovechó para intercambiar risas, anécdotas y momentos divertidos, una parte fundamental de la convivencia que sirvió para estrechar lazos entre personas con y sin discapacidad en un entorno totalmente inclusivo y cercano. Allí se unieron Laura, una niña con discapacidad que ha participado con nosotros en viajes de esquí y campamentos y su padre, que viven por la zona y quisieron unirse a la aventura.
Uno de los momentos que más emocionó del viaje fue la travesía que realizamos el segundo día en ferry hasta la Isla de Tabarca, donde el grupo pudo disfrutar de un entorno natural increíble. La emoción y los nervios de los que subían a un barco por primera vez nos contagiaron a todos. En el viaje de vuelta, en la cubierta, pusimos música y Paula, nuestra coordinadora, se dedicó animar a todos mientras enseñaba coreografías, a las que se unieron muchos alegres pasajeros.
Al llegar, nos encontramos en el paraíso. «Una isla de aguas cristalinas, entorno mediterráneo y esencia marinera que la convierten en el escenario perfecto para pasar un día diferente». No faltaron los refrescantes baños en sus aguas transparentes y los juegos acuáticos con una pelota de voleyball, que estrecharon lazos entre todos y rompieron cualquier barrera existente. Hay quien se animó a practicar buceo con gafas y tubo para ver los peces que venían a visitarnos.
Conocimos también la localidad de El Campello, recorrimos el paseo marítimo, nos mezclamos con los turistas en una jornada de inclusión total y nos hicimos muchos selfies y fotos que quedarán para el recuerdo de estos días tan divertidos en la mejor de las compañías.

Salir del entorno familiar y relacionarse con otras personas nos permite a todos desarrollar la empatía, la comunicación y la autonomía. Para las personas con discapacidad supone además, todo un reto, que asumen con muchas ganas, porque estas salidas de ocio adaptado les llenan por completo.
¡Tú También Puedes!









